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Yoga inspirado en Scaravelli

 

Vanda Scaravelli (1900-1999) era maestra italiana de Yoga. Empezó a estudiar yoga con los maestros de Yoga, B.K.S Iyengar y Desikachar, cuando tenía casi 50 años, para luego continuar evolucionando su abordaje particular del Yoga el resto de su vida y volverse una de las maestras de Yoga más influyentes en Occidente. Enseñó a unos pocos alumnos particulares durante su vida, de manera que se sigue enseñando hoy en día esta forma diferente del Hatha Yoga clásico.

Suavemente, pero con esfuerzo verdadero y mucha atención, nos volvemos sensibles a zonas de tensión en el cuerpo, usando sutiles movimientos internos para desbloquear e integrar las diferentes partes del cuerpo entre sí y hacia la columna vertebral.  Nos asesoramos de la gravedad para recoger el cuerpo hacia su centro, para que, a su ritmo, se suelte y abra. El cuerpo se vuelve ligero, con una fuerza natural y la respiración se libera. Es un proceso de descubrimiento y refinamiento, que invita a que los alumnos desarrollen confianza e intuición en su propia práctica.

Casi todas las mismas posturas conocidas en el Hatha Yoga se exploran, flexiones hacia delante, extensiones hacia atrás, torsiones etc. , Hay un entendimiento de que el proceso toma su tiempo y que no es necesario realizar la postura «final» para que la práctica dé frutos; a veces los grandes tesoros se encuentran en el camino, o en las desviaciones de camino, hacia la postura.

 

 

La práctica

Esta práctica despierta en el cuerpo poco a poco, a medida que nuestra atención es atraída por las nuevas sensaciones y entendimientos que llegan. Es la cualidad de atención lo que importa, una atmósfera de paciencia y apertura en nuestra exploración del cuerpo y las asanas, abre nuevos caminos y nuevas conexiones en el cuerpo que dan claridad, descanso y una sensación de integridad.

Al principio puede que nos sintamos perdidas o confundidas ante una nueva forma de practicar y sentir las asanas, pero al desarrollar la capacidad de permanecer tranquilos y curiosos aunque no sepamos del todo a dónde vamos, hay más posibilidad que surja la creatividad y para escuchar lo que dice el cuerpo cuando le damos el espacio.

La práctica nos empieza a sorprender, el cuerpo se vuelve un paisaje rico en metáforas y poesía, enseñándonos un lenguaje que hemos olvidado pero que es muy nuestro.

Liberar y crear espacio para la columna vertebral y la respiración es uno de los enfoques claves de la práctica y en ese sentido, se cuida la vitalidad del cuerpo y los huesos.

Un cerebro que sabe todas las respuestas es un cerebro muerto: desde un cerebro que indaga, que cuestiona, surge una curiosidad sana donde habrá la libertad de explorar, la libertad de comprender, la libertad de descubrir, y en el cual el mirar será el ver.

Vanda Scaravelli, Awakening the Spine, p. 74